Vera Primavera es una graffitera y tatuadora ecuatoriana. En ambas disciplinas su trabajo gira en torno al misticismo, la magia, la intimidad y la mujer.

 

Como graffitera explora la imagen de la mujer en la urbe haciendo ejercicios de reivindicación de la misma, reclamando un espacio visual que por décadas ha sido tomado por el capitalismo a través de la publicidad, plagando nuestras ciudades de imágenes femeninas con una visión distorsionada, patriarcal y consumista.

 

Las mujeres que Vera pinta tienen una feminidad compleja, intranquila, imponente, dura y sutil al mismo tiempo, captura la magia que ve en las mujeres que le rodean, que va conociendo en el camino y en ella misma; adentrándose en facetas profundas, espirituales y naturales. Retrata la feminidad desde su propia visión por lo que su trabajo es muchas veces autobiográfico, cada muro tiene una historia y una carga de cuestionamientos, descubrimientos, miedos, alegrías y sensaciones. Ha pintado murales al rededor del mundo en multiples ciudades entre ellas: Chihuahua y CDMX en Mexico, Bogotá Colombia, Quito, Cuenca y Ambato en Ecuador, Trier, Limbach-Oberfrohna y Mühldorf en Alemania, Viena en Austria, Esch-sur-Alzette en Luxemburgo, Lyon y Saint-Dié-des-Vosges en Francia, New York y Harrisburg en USA y Loures en Portugal.

 

En su proyecto como tatuadora, “Rituales Mínimos”, Vera indaga en la fuerza simbólica del ritual; se convierte en bruja y diseña conjuros que graba en la piel con multiples propósitos como la protección, sanación, evocación. Su objetivo es permitir a su portador poner su intención en un ejercicio de empoderamiento del cuerpo y sus campos espirituales para poder manifestar en su vida anhelos elevados. Tatúa a mano, sin máquina, que en contraste con su actividad como grafitera, alimenta su necesidad de intimidad, suavidad, detalle y paciencia.